Shalom hermanos.
Les comparto un excelente documental en video sobre la “La historia del Pueblo Judío"
Espero lo puedan disfrutar. Se encuentra en el área de Videos, envíen sus comentarios.
Me pueden escribir a mail: Roberto.J.Ayala@gmail.com
EL AUNO DEL 17 DE TAMUZ
El día 17 del mes Tamuz (el jueves 10 de Julio de 2009) es Ayuno Público. Según la tradición el 17 de Tamuz comienza un periodo de luto nacional llamado “Yemei bein Hametzarim” (Entre las estrechuras o las angustias), el cual consta de tres semanas que culminan en Tisha-BeAb, el 9 de Av, día en que ocurre la destrucción del primero y segundo Templo de Jerusalén, en los años 586 A.E.C. y en el 70 D.E.C. El día 17 de Tamuz, se ayuna para conmemorar varios acontecimientos de tristeza que ocurrieron a nuestro pueblo en la antigüedad:
1- Fueron quebradas las tablas de la ley - por Moshé, a causa del becerro de oro, ya que en siete de Siván, a continuación de la entrega de la Torá en el monte Sinai, subió Moshé a las alturas -marom- para recibir las tablas de la ley, como fue dicho (Éxodo 24: 16) "y llamó a Moshé en el día séptimo desde dentro de la nube", y fue dicho (allí 24: 18) "y vino Moshé dentro de la nube y subió al monte, y estuvo Moshé en el monte cuarenta días y cuarenta noches", o sea, veinticuatro días de Siván y dieciséis días de Tamuz, resulta que descendió del monte el día diecisiete de Tamuz, y está escrito (Éxodo 32: 19): "y fue cuando se aproximó al campamento y vio el becerro... y arrojó de sus manos las tablas de la ley y las quebró debajo del monte"
2- Fue suspendido el Korbán Tamid (Sacrificio continuo) en el primer Templo. Durante los días de la opresión sobre Jerusalén se anuló el sacrificio continuo, por razón de que no tenían ovinos para ofrecer. En el Talmud se explica, que los sabios recibieron por tradición, que este suceso. Y según Rambam se refiere al momento de la opresión del primer Templo Sagrado.
3- Fue invadida la ciudad de Jerusalén, en la segunda destrucción; pero en la primera destrucción la ciudad fue invadida en nueve de Tamuz, como está escrito (Jeremías 52: 6 - 7): "en el mes cuarto en nueve del mes... fue invadida la ciudad"
4- Apostemus, el general romano quemó los rollos de la Ley. En el Talmud se explica, que los sabios recibieron este dato por tradición oral. Josefo dice:
“Luego de las desgracias ocurridas en las que fallecieron aproximadamente 10.000 judíos, bandidos de los alrededores de Bet-Horón (cerca de Lod) atacaron a uno de los siervos del Cesar y en represalia Apostemus tomó ante los ojos de los habitantes de la zona un Sefer Torá, lo resquebrajó y lo tiró al fuego.”
5- Apostemus, irguió un ídolo en el Heijal (Santuario) en días del segundo Templo. Y hay quienes consideran que debe estar escrito: y fue erguido un ídolo en el atrio -Heijal-, y explican que la intención es en referencia al ídolo de Menashe (Talmud de Jerusalén). (Mishná Taanit 4:6, Kehati)
Leyes tradicionales sobre el ayuno
• Durante el ayuno está prohibido ingerir alimentos. Tanto los hombres como las mujeres están en deber de ayunar en estos días. Los niños a partir de los trece y las niñas a partir de los doce, son considerados mayores de edad y deben acostumbrarse a ayunar.
• Las mujeres embarazadas y las que amamantan, si no les afecta pueden ayunar, si lo desean.
• Los niños menores ni personas enfermas deben someterse al ayuno, ni deben ser obligados a ayunar.
• En la mañana: El ayuno comienza con el amanecer (que es mucho antes de la salida del sol) En la repetición de la Amidá , el jazán dice (עננו) después de (גואל ישראל) con su propia bendición (La cual tiene varias versiones, de acuerdo con la costumbre local, especificada en el Sidur) Algunos dicen Selijot en la Amidá. Después de la Amidá se recita (אבינו מלכנו) y (תחנון) (Ashkenazíes y Jasidim) u otras plegarías especiales (sefardíes) que se encuentran en el Sidur. En el caso de que en la congregación se encuentren por lo menos seis hombres (la mayoría absoluta dentro de un minián) ayunando, se continúa con la lectura de la Torá correspondiente a días de ayuno: El primero (cohen) lee Éxodo 32:11 (ויחל משה) hasta el versículo 14 (לעשות לעמו) el rollo de la Torá se desenrolla; el segundo (Levi) lee 34:1 (פסל-לך - ויאמר) hasta el versículo 3 (ההר ההוא); el tercero lee del versículo 4 (ויפסול) hasta el versículo 10 (עמך)
Se dice medio Kadish. Quien no esté ayunando no debe ser convocado a la lectura de la Torá, y en principio, tampoco debe leer la Torá en este día.
• Servicio de la tarde: Ashrei. Luego, medio Kadish. Si hay en la congregación seis o más personas que estén ayunando, se lee la Torá la misma lectura que en la mañana, con las mismas condiciones, pero no se dice medio Kadish. En este servicio, se acostumbra (Ashkenaziés y Jasidim) que la tercera persona convocada a la lectura de la Torá , lea la Haftará (Isaías 55:6-56:8... (דרשו), diciendo las tres bendiciones (la cuarta de los sábados en la mañana, no se menciona) Los sefardíes no leen la Haftará en los días de ayuno (exceptuando Yom Kipur y Tishá Beav) Después de devolver la Torá al Arca, el Jazán dice medio Kadish. Se dice (עננו) en la Amidá individual en silencio dentro de la bendición (שומע ת פילה) sin una bendición propia, pero cuando el Jazán repite la Amidá él lo dice después de la bendición de (גואל ישראל) con la bendición apropiada después de la Amidá: (אבינו מלכנו) y (תחנון)
Los sefardíes dicen Viduy, (תחנון), y el Salmo 102
(... תפלה לעני) Se concluye el servicio de la manera habitual.
Tres semanas están consideradas símbolo de luto nacional:
• No se celebran casamientos, aún sin música, banquetes o fiestas.
• No se celebran compromisos matrimoniales con fiesta o banquete.
• Los eventos de Brit- Milá o Pidión Haben se realizarán sin postergarse.
• No se dirá la bendición “Shehejeianu” para fruta nueva, ni el día de Shabat.
• Una embarazada que tuviese un antojo puede comer fruta nueva sin decir “Shehejeianu”.
• Durante las 3 semanas está prohibido cortarse el pelo y afeitarse.
Roberto Ayala.
Shalom a todos.
Les dejo el acceso directo para un excelente video sobre el Judaísmo Mesiánico y los Objetos Sagrados, por la Sinagoga Bet HaDérej en México. A los cuales debo felicitar por su dedicación a la educación Judía para los seguidores de Yeshúa.
Espero lo disfruten.
http://fr.truveo.com/Ari-Yaakov-Yeshiva-Mesi%C3%A1nica/id/28018416
Jesús nació, vivió y murió como judío. Pero Jesús no fue simplemente judío por su origen nacional, sino que fue y seguirá siendo judío por su contenido ético más profundo, que coincide plenamente con la ética judía. Durante 20 siglos se ha ocultado el verdadero rostro de Jesús, que ahora por fin sale a la luz. Jesús fue un rabí judío y no un sacerdote cristiano. Jesús fue un rabino fiel a la tradición de Israel, que extrajo sus enseñanzas de la Torá y de la tradición oral y escrita del judaísmo..." "...jamás pensó en fundar una nueva religión. El judaísmo de Jesús aporta una lectura nueva sobre una de las historias más increíbles de la humanidad: la de un humilde rabino de Galilea..." "...ese judío crucificado que, siglos después, fue utilizado para perseguir a su propia nación. El judaísmo de Jesús es la primera obra tradicional que conecta las enseñanzas de Jesús con la Torá y con la tradición oral del judaísmo. Mario Saban demuestra con este libro que todas las enseñanzas éticas de Jesús son plenamente judías y que todas ellas están contenidas en la más noble tradición del pueblo de Israel.
Biografía
Mario Javier Saban (1966) nació en Buenos Aires (Argentina) de una familia de descendientes de judíos españoles refugiados en el Imperio Otomano en 1492. En el año 1987 comienza sus investigaciones históricas sobre los orígenes judíos de las familias tradicionales argentinas, publicando su primera obra Judíos conversos (1990), con gran resonancia en toda la sociedad y con varias reediciones que llevan a este libro al grado de best seller.
En el año 1991 publica su segundo libro Los hebreos nuestros hermanos mayores o Judíos conversos II, que es la continuación de la investigación de la primera obra. En 1992 publica su tercer libro Los marranos y la economía en el Río de la Plata o Judíos conversos III. En 1993 publica su cuarto libro Mil preguntas y respuestas sobre el judaísmo español y portugués. En 1994 publica su quinta obra Las raíces judías del cristianismo. Entre los años 1995 y 2000 es profesor de Historia del Derecho Argetino en la Universidad de Buenos Aires. En el año 2002 se instala en España donde publica su sexta obra El judaísmo de San Pablo (2003).
En el año 2004 se edita su séptimo libro El sábado hebreo en el cristianismo. En estos últimos libros realiza una profunda investigación sobre la separación del cristianismo del mundo judío entre los siglos I y II. Es designado como secretario de la Confraternidad judeocristiana de Cataluña y profesor en el Centro de Estudios Pastorales. En el año 2005 publica su octava obra que constituye una filosofía de la historia judía, el título del trabajo La matriz intelectual del judaísmo y la génesis de Europa. En el año 2006 la Fundación de la Universidad de Lérida creó, bajo su dirección, el curso de pensamiento hebreo y en octubre de 2006 fue designado como vicepresidente de la organización Tarbut -Amics Lleidatans de la Cultura Hebrea.
En junio de 2007 funda, junto a Lina Camí, Matilde Rufach y Malka González Bayo, la organización Tarbut Sefarad, de la cual asume la presidencia. En el mes de agosto de 2007 publica su novena obra La cronología del pensamiento judío. En enero de 2008 es designado como profesor y director de la cátedra “David Melul” para la difusión del judaísmo en España. En marzo de 2008 obtiene el título de Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid.
En junio de 2008 publica su décimo libro, fruto de su tesis doctoral, titulado El genio de Maimónides: un estudio moderno de la Guía de los Perplejos y las controversias internas en el judaísmo.
En septiembre de 2008 publica su nueva obra titulada El Judaísmo de Jesús, sobre el pensamiento de Jesús y su relación con el judaísmo.
Mario Saban es Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Desde hace más de 15 años se dedica a la investigación histórica y teológica sobre los orígenes judíos del cristianismo. Fruto de esos años son algunas de las obras publicadas hasta el momento, como Raíces judías del cristianismo, El judaísmo de San Pablo o El sábado hebreo en el cristianismo. Sin embargo, es El judaísmo de Jesús (2008) la obra fundamental de su investigación, que será un verdadero descubrimiento sobre el pensamiento judío del rabino de Nazaret.
Ver conferencias en video, para obtener una visión más amplia del libro.
Roberto J. Ayala
Aunque la traducción de la palabra Shoah literalmente significa “desastre” o “tragedia”, inmediatamente la relacionamos con los terribles sucesos de la Segunda Guerra Mundial. Yom HaShoah es el día en que recordamos el Holocausto. Más de seis millones de personas asesinadas de las formas más atroces jamás imaginada por el hombre hasta entonces cuyo único pecado era ser judíos. Junto a nuestro pueblo también murieron miles de personas por simplemente no encajar en los cánones de “humanidad” impuestos por los nazis.
Yom HaShoah o "Día del Holocausto"; es rememorado el 27 de Nisán del calendario hebreo. Este día se recuerda anualmente en memoria de las víctimas del Holocausto, siendo feriado nacional en Israel. El día 27 de Nisán fue escogido en 1959 como ley en Israel y aprobado por David Ben Gurion y Yitzhak Ben Zvi, por ser ocho días antes de la conmemoración de Yom HaAtzmaut, Día de la Independencia de Israel.
Así mismo recordamos que unos días antes, específicamente en la primera noche de Pesaj de 1943 se levantó en armas el Guetto de Varsovia, donde un grupo de judíos del guetto mas grande de Polonia se resistió a las fuerzas de la SS hasta que el 16 de mayo del mismo año se declaró el fin de este enfrentamiento con la destrucción de la Sinagoga de la calle Tlomacka como símbolo del fin de la existencia judía en Varsovia.
A las 10:00 horas del Yom HaShoah, en todo el Estado de Israel las sirenas aéreas suenan durante dos minutos. Los vehículos de transporte público paran por este período de tiempo, las personas permanecen detenidas en silencio y todas las banderas quedan a media asta. El Holocausto Judío Europeo fue la más terrible desgracia que tuvo el pueblo judío. Seis millones de judíos, más de un tercio de la población judía mundial, hombres , mujeres, ancianos y niños, fueron asesinados durante la segunda guerra mundial por los alemanes por medio de distintas terribles matanzas, hambre, sufrimientos, crematorios y cámaras de gas.
Por Roberto Ayala
Herodes el Grande: Su nombre en hebreo era הוֹרְדוֹס Hordos, pero realmente deriva del griego que significa “descendiente de héroe, vástago de un heroe”. Fue rey de los judíos entre el 37-4 A.E.C. Nació en el año 73 A.E.C. Su padre era Antípater o también llamado Antípas, de origen idumeo. Herodes fue el segundo hijo que obtuvo mediante la unión con Cipros, una princesa nabatea (Ant. 14:1,3; 7:3), Herodes no era por tanto un verdadero judío, ni por parte de padre ni de madre. Sin embargo, al ser vencido los idumeos por Juan Hircano en el 125 A.E.C., les fue impuesto la circuncisión y el judaísmo como religión por lo que quedaron asimilados oficialmente como judíos. Su padre adquirió una posición de gran influencia en Judea después de la conquista romana, y fue designado procurador por Julio César en el 47 A.E.C. (Ant. 14:8; 3 y 5). Entregó a su primogénito Fasael el gobierno de Jerusalén y sus alrededores mientras que a Herodes lo desinó prefecto militar de Galilea cuando tenía solo 25 años (Ant. 14:9,2), quien demostró sus condiciones por el vigor con que suprimió el bandolerismo en dicha región. Su crueldad y ejecuciones de muerte le trajeron a juicio ante el Sanedrín de Jerusalén, librándose a duras penas de ser ejecutado. El gobernador romano de Siria quedó tan impresionado que lo designó prefecto militar de Celesiria. Después del asesinato de César y la muerte de Antipater en el 42 A.E.C. se puso al lado de Casio uno de los asesinos de Cesar, la guerra civil se desencadenó. Pero Marco Antonio resulto victorioso y fue a verle ganándose su amistad, posiblemente sobornándolo. Así paso a ser Tetrarca de Judea junto a su hermano Fasael, con la responsabilidad de conducir la política judía (Ant. 14:13,1). Sin embargo Antígono, el último rey de la dinastía asmonea aliados con los partos, luchó contra ellos. Fasael, caído en mano de los partos, prefirió suicidarse ante de ser muerto por ellos (Ant. 14:13,10). Herodes había huido a Roma y recabando la ayuda de Marco Antonio consiguió la reconquista de Jerusalén y llego a tener el título de “rey de los judíos” en el 37 A.E.C. En el 31 A.E.C. Luego la relación de Herodes se vio precaria con Antonio debido a la ardides de Cleopatra, quien esperaba reunir el reino de Judea y Celesiria bajo el dominio Tolemaico. Este peligro desapareció en la batalla de Accio, cuando Octavio confirmo a Herodes en el reino. Estableció vínculos con Mariamne, nieta del Sumo sacerdote, Hircano II, de la familia de los asmoneos quienes estaban resentidos con él debido a que los desplazó del trono. Las sospechas de Herodes lo llevaron a librarse de los asmoneos uno por uno incluyendo finalmente a su esposa Mariamne en el 29 A.E.C. Implantó la paz en su reino e impulsó la política del emperador mediante la construcción de extravagantes edificios dentro y fuera de Israel. En su propio país reedificó a Samaria, y la rebautizó como Sebaste en honor al emperador en gr. sebastos = lat. Augustus.
Reedificó la torre de Estratón, la proveyó de un puerto artificial, y la denominó Cesarea, también en honor al César, quien por su parte expandió su reino. En Jerusalén edificó su propio palacio en el muro occidental; ya había reedificado la fortaleza de Antonia (llamada así por Antonio) al NO del Templo. Pero la mayor de sus obras arquitectónicas fue la reconstrucción de Segundo Templo de Jerusalén comenzada en el 19 A.E.C. Sin embargo, nada de lo que éste pudiera hacer, ni siquiera su prodigalidad con que encaró la reconstrucción del Templo logró ganarse la simpatía de los judíos. Su ascendencia edomita no fue olvidada nunca; pues el que fuera judío por la religión y reedificara el Templo del Dios de Israel, no le impidió levantar templos a deidades paganas en otros lugares. Sobre todo no le perdonaron haber exterminado a la familia de los asmoneos. Pero esa acción drástica no le sirvió de nada, ya que tuvo 10 esposas en total, las cuales con sus hijos se envolvieron frecuentemente en intrigas feroces, para asegurar al menos un lugar en el poder. Hubo planes reales o inventados, contra la vida del mismo Herodes y el acusado por sus manías persecutivas nacidas de su carácter celoso, desconfiado y esquizofrénico, hizo dar muerte a su esposa Marianne, a la que amaba con pasión y sucesivamente ejecutó en el año 7 A.E.C., a los dos hijos que había tenido con ella, Alejandro y Aristóbulo, acusados de complot por Antípater, éstos se habían criado en Roma y eran sus herederos, pero de ascendencia asmonea por su madre y aceptados por el pueblo judío. Antípater no saco provecho de estas muertes porque tres años más tarde él fue victima de las sospechas de Herodes, quien lo ejecutó cinco días ante de su propia muerte en el año 4 A.E.C. (Ant. 15:7,4). Augusto ridiculizó a Herodes diciendo: “¡Mas valdría el cerdo de Herodes que su propio hijo!”. La tendencia de Herodes de sospechar se observa claramente en el relato de (Mt. 2). Su ira celosa le llevo a la matanza de los pequeños de Belén y sus alrededores y aun dicha historia no aparece en ninguna otra parte. Sabiendo que su muerte seria ocasión de gran gozo, ordeno que se encerrara en el hipódromo a los principales judíos, y que se les diera muerte en el momento preciso de su muerte, a fin de asegurar al menos en apariencia “un duelo honorable durante sus funerales”. Finalmente esta monstruosa orden no fue cumplida (Ant. 17:6,5; GJ. 1:33,8). La fortaleza de Herodium fue el lugar escogido para su sepultura (Ant. 17:9,3). En su testamento legó su reino a sus tres hijos: Judea y Samaria a Arquelao (Mt. 2:22), Galilea y Perea a Antipas y los territorios del NE a Felipe (Lc. 3:1). Debido a su gran capacidad arquitectónica y militar fue llamado el Grande. Aunque es recordado más por sus arrebatos asesinos que por su grandes habilidades administrativas.
Herodes Arquelao: 4 A.E.C-6 E.C. Del gr. Arjelaos que se traduce “gobernante o príncipe del pueblo.” Reinó luego de la muerte de su padre entre el año 4 A.E.C. al 6 E.C.; fue el hijo mayor de Herodes el grande y Maltace, gobernó a Judea con mano dura, heredando las imperfecciones de su padre, pero no así sus habilidades. El pueblo judío se rebeló en su contra y en la violencia murieron más de tres mil judíos. Hasta se logró una unión entre judíos y samaritanos en contra de Arquelao la cual envió una delegación a Roma para atestiguar en su contra. Esto tuvo éxito y en el año 6 E.C., Arquelao fue desterrado a Viena. El emperador decidió enviar gobernadores romanos (tales como Poncio Pilato (26-36 d. C.) para administrar las provincias que habían estado bajo la autoridad de Arquelao.
Herodes el Tetrarca o Antípas: 4 A.E.C. al 39 E.C. Fue el hijo menor de Herodes el Grande y de Maltace, esposa samaritana de Herodes. Así era medio samaritano y no corría por sus venas ni una gota de sangre judía. Se le llamaba Herodes o Antípas (Ant. 17:1,3; 18:5,1; 6:2; Guerras 2: 9,1). Era hermano por padre y madre de Arquéalo, y menor que él (Ant. 17:6, 1; Guerras 1:32, 7; 33:7). Fue criado en Roma al mismo tiempo que Arquéalo y que su medio Hermano Felipe (Ant. 17:1, 3). Un testamento de su padre le delegó por herencia su reino, pero finalmente su padre cambio las disposiciones: Arquéalo recibió el trono (Ant. 17:8,1) y Herodes Antípas solamente recibió la tetrarquía de Galilea y Perea (Ant. 17:11, 4; Lc. 3:1). Era el más capaz de Herodes y un gran arquitecto como su padre. Erigió una muralla en torno a Séforis haciendo de ella su capital; fortificó asimismo la ciudad de Bet Harán en Perea, construyendo un palacio en ella dándole el nombre de Julia Livia en honor a la esposa de Augusto César (Ant.18:2,1; Guerras 2:9,1). Antípas construyó también la ciudad de Tiberias en el lago de Galilea (22 E.C.), y le dio su nombre en honor al emperador Tiberio (Ant. 18:2,3). Contrajo matrimonio con una hija de Aretas IV, rey de los árabes nabateos cuya capital era Petra, y mas tarde residiendo en Roma, en casa de su medio hermano Felipe, cedió a una pasión incontrolable hacia su cuñada Herodías, con la que luego se casó, repudiando a su legítima esposa. Según los evangelios sinópticos Juan el Bautista fue decapitado porque denunció su segundo matrimonio como ilegal ante Dios y por la Ley de Moisés. Herodías fue la instigadora del asesinato de Juan el Bautista por esta causa (Ant. 18:5,2; Mt. 14:1-12). Pero Josefo afirma que Antípas temía que la gran multitud que seguía al Bautista pudiera transformarse en una revuelta contra él (Ant. 18:118). Herodías vino a ser su genio maligno, que hizo de él su juguete. Aretas indignado por el insulto hecho contra su hija aprovecho la oportunidad y pocos años después le declaró la guerra a Herodes en el 36 E.C., las fuerzas de Antípas sufrieron una seria derrota, y Josefo dice que el pueblo consideraba que la derrota era la retribución divina por la muerte de Juan el Bautista (Ant. 18:5,1). La envidia creció hasta en su propio hermano Agripa, que había obtenido la corona real de Judea, en tanto que su hermano no era más que un Tetrarca. Persuadió entonces a Herodes para que acudiera a Roma para reivindicar la corona. Entonces Agripa escribió al emperador Calígula (Cayo) acusando a Antípas de haber concretado una alianza conspirativa con los partos, por lo que fue depuesto de su tetrarquía exiliado a Lyon, en las Galias en el 39 D.E.C. y Herodías lo siguió (Ant. 18:7) Según Flavio Josefo murió finalmente en España.
Herodes Felipe: 4 A.E.C.-34 E.C. Llamado el Tetrarca de Iturea; hijo de Herodes el Grande con una judía de nombre Cleopatra. Fue el único hijo de Herodes registrado por Josefo como un hombre decente, honrado y justo. Tomó los territorios de Iturea, Traconitis, y el nordeste. Construyó y embelleció la ciudad de Cesarea sobre las fuentes del Jordán, de donde recibe su nombre de Cesarea de Filipo. Construyó otra ciudad Gaulanitides a la que llamó Tiberiádes y otra en Perea a la que llamó Juliada en honor a Julia, quien era hija de Augusto, con quien se había casado Tiberio. Felipe se casó con Salomé su sobrina, hija de Herodías. Mantuvo la Paz durante su reino. A su muerte en el año 34 E.C. las autoridades romanas entregaron su territorio a Herodes Agripa I.
Agripa I: 34-44 E.C. El NT lo denomina como el “rey Herodes” (Hch. 12:1), y aunque fue rey, el historiador Josefo lo llama simplemente Agripa, para distinguirlo de Agripa II, ante quien compareció Pablo. Agripa II era hijo de Aristóbulo y nieto de Herodes el Grande y Mariamne, nieta de Hircano II. Después de la ejecución de su padre en el 7 A.E.C. fue criado en Roma por Druso, hijo de Tiberio, y con Claudio (Ant. 18:1,4), en intima asociación con la familia imperial. La muerte de Druso y la falta dinero le hicieron volver a Judea para el año 23 E.C.., residiendo en casa de su tío Antípas en Tiberias, gracias a su hermana Herodías. Pero se peleó con Antípas y en el año 37 E.C. volvió a Roma a fin de acusar a Herodes el Tetrarca (Ant. 18:5,3). Después de haber presentado acusación, se quedó en la capital del imperio frecuentando a las personas que más tarde podrían serle de gran utilidad. Se ganó los favores de altas personalidades como Cáyo hijo de Germánico quien sería el futuro Calígula (Ant. 18:6,4; GJ. 2:9,5). Tiberio lo hizo hecho encadenar porque ofendió al emperador, seis meses después Tiberio murió y Cayo (Caligula) lo liberó y le otorgó dos Tetrarquías; la que había sido gobernada por su tío Felipe y la de Lisanias (Ant. 18:6,10). En el año 39 E.C. el emperador, habiendo desterrado a Herodes Antípas, añadió su tetrarquía de Galilea y Perea al reino de Agripa (Ant. 18:7,2). Este vivió en Roma un tiempo y convenció al emperador en levantar una estatua en el Templo de Jerusalén (Ant. 18:8,7-8). Después del asesinato de Calígula, mientras Agripa se encontraba en Roma, medió entre el senado y el nuevo emperador Claudio, a quien consiguió convencer para que asumiera la dirección del imperio en el año 41 E.C. Como recompensa de sus servicios, el emperador Claudio aumentó su reino añadiéndole a Judea y Samaria; de esta manera sus dominios alcanzaron la magnitud de tiempos de su abuelo Herodes el Grande (Ant. 19:3-5; G.J. 1:11,1-5). Se granjeó la buena voluntad de sus súbditos judíos, quienes veían en él a un descendiente de los asmoneos (a través de su abuela Mariamne) y en consecuencia lo aprobaron. Comenzó la construcción de una muralla alrededor del arrabal de extramuros del norte de Jerusalén, a fin de unir el resto de la ciudad amurallada pero se le dieron ordenes de que interrumpieran esta empresa (Ant. 19:7,2). Su ataque hacia los Apóstoles, haciendo decapitar a Jacobo hermano de Juan (Hch. 12:1,2), y encarcelando a Pedro quizás tuvo mejor acogida popular de lo que hubiera tenida en épocas anteriores, como consecuencia de la reciente fraternización de éstos que eran judíos con personas gentiles (Hch.101; 11:18). Habiendo aceptado en Cesarea honores que solo se le debían al Dios de Israel, fue atacado repentinamente por una enfermedad, de la que murió lleno de gusanos a los 54 años de edad, en el 44 E.C. (Hch. 12:20-23). La muerte repentina que registra Lucas en Hechos es atribuida a un juicio divino sin embargo coincide con la de Josefo (Ant. 19:8,2) de tal modo que los relatos se complementan. Según Josefo (G.J. 2:11,6) dejó cuatro hijos de los cuales tres son mencionados en las Escrituras, su hijo Agripa II y sus dos hijas Berenice, nacida el 28 E.C. y mencionada en (Hch. 25:13) Drusila, nacida el 38 E.C. y mencionada en (Hch. 24:24).
Agripa II: 48-70 E.C. Hijo de Herodes Agripa I, bisnieto de Herodes el Grande, y hermano de dos mujeres de mala reputación, Berenice y Drusila (G.J. 2:11,6). Nació en el año 27 E.C; a la muerte de su padre en el 44 E.C., solo tenía 17 años, por lo que se le juzgo demasiado joven para suceder a su padre en el reino. Vivía en Roma, habiéndose criado en la corte imperial (Ant. 19:9). Más tarde, el emperador Claudio fue disuadido de ponerlo en el trono de su padre otorgándole el título de rey. Sin embargo, se le encomendó el gobierno a un procurador mientras que Agripa se quedó en Roma. Sus dominios fueron aumentados por el emperador Nerón, y Agripa le cambió el nombre a su capital Cesarea de Filipo por Neronías en honor de Nerón. Apoyó con éxito a los embajadores judíos que reclamaron del emperador la autorización para controlar el sumo sacerdocio (Ant. 20:1,1). A partir de ese momento entre los años 48-66 E.C., gozó de la prerrogativa de designar a los sumos sacerdotes judíos. Al morir Herodes rey de Calcis y tío de Agripa, alrededor del año 48 E.C., el emperador Claudio le entregó a Agripa éste pequeño reino situado sobre el flanco occidental antilíbano (Ant. 20:5,2; G.J. 2:12,1). Es así como Agripa recibió el título de rey. Poco después se le entregó el título de Tetrarca (la tetrarquía de Felipe), que comprendía Batánea, Traconitide y Gaulanitide, la tatrarquía de Lisanias y la provincia de Albiline (Ant. 20:7,3; G.J. 2:12,8). Las relaciones incestuosas con su hermana Berenice comenzaron a ser entonces causa de su escándalo. Después de que Porcio Festo sucediera Félix como procurador de Judea, Agripa acompañado de Berenice se dirigió a Cesarea para visitarlo. Pablo entonces estaba encarcelado, Festo le comunicó al rey Agripa sobre el proceso abierto contra Pablo al día siguiente se le permitió que presentara su defensa ante el procurador, el rey y Berenice. Pablo fue reconocido como inocente, pero ya había apelado ante el Cesar (Hch. 25:13; 26:32). Al comenzar los motines que llevaron a la guerra y a la destrucción de Jerusalén, Agripa se esforzó en convencer a los judíos de que no opusieran resistencia armada contra el procurador Gesio Floro y los romanos (G.J. 2:16,2-5; 17:4; 19:3). Cuando se desató la guerra contra Roma, Agripa combatió al lado de Vespasiano y fue herido en el asedio de Gamala (G.J. 39:9,7,8; 10:10; 4:1,3). Después de la caída de Jerusalén, se retiró a Roma junto a Berenice, donde recibió el cargo de Pretor y murió finalmente sin hijos en el año 100 E.C.
Roberto Ayala
Valencia, Venezuela
Estos son los Nuevos Documentales de History Channel en nuestra Web:
1) La Historia de Albert Einstein: La sorprendente historia de un hombre como nosotros, que buscó comprender a Dios y su creación por medio de la ciencia física.
2) Los Secretos de la Cábala: Documental que trata sobre los orígenes históricos esta tendencia filosófica judía.
3) La Noche de los Cristales Rotos: Documental que nos habla sobre el trágico que vivieron los judíos en Alemania en 1938.
4) El Codigo de la Torá: ¿Verdad o Mentrira? ¿Qué opina usted?
5) El Código secreto de la Biblia: Lo que opinan los científicos y religiosos al respecto.
Véalos en la Sección Mediateca /Videos.
Les coloco un documental acerca de la historia de Jerusalén. Espero lo disfruten, está en la sección de Mediateca del Blog.
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Jag Saméaj.
Los escritores del Antiguo Testamento no contaban con los recursos materiales con que cuenta el escritor de nuestros días. Su sistema de escritura fue evolucionando, a partir de un alfabeto de veintidós consonantes, hasta llegar a la escritura vocalizada que hoy se conoce como puntuación masorética. Los materiales en que escribieron fueron lajas de piedra, tablillas de arcilla, hojas de metal, cueros de vaca y papiros, y escribieron con punzones, estiletes, cinceles y plumas de ave. La tinta que usaban no era indeleble, ya que estaba hecha de un compuesto de carbón y goma arábiga. En cuanto al tiempo, basta una lectura somera de los primeros ocho libros del Tanaj para constatar que fue precisamente tiempo lo que menos tuvieron los israelitas desde la salida de Egipto y hasta la consolidación del reino davídico. Tal vez sea durante el reinado de David y Salomón donde pueda localizarse, o suponerse, un posible principio del texto veterotestamentario. Aunque lo que sigue tendrá esta presunción como punto de partida, tal presunción no niega la realidad de los hechos históricos que, de manera no histórica, fueron transmitidos oralmente de padres a hijos, y que constituyen lo que hoy se conoce y reconoce como tradición oral.
LOS PRIMEROS TEXTOS
A) La evidencia bíblica. En el libro del Éxodo leemos que el Señor le dijo a Moisés: «Escribe esto para memoria en un libro» (17.14). También leemos que Moisés “escribió todas las palabras del Señor”, frase que al parecer se refiere a los Diez Mandamientos (Ex. 24.4; 34.1, 27, 28; Dt. 4.13). Más adelante leemos que Moisés dejó por escrito el peregrinaje de los israelitas por el desierto, desde que salieron de Egipto hasta que llegaron a la ribera oriental del río Jordán (Num. 33.1-2). La tradición ha extendido el sentido de estas palabras para avalar la paternidad literaria de Moisés sobre los primeros cinco libros de la Torá. Esto, sin embargo, pudo no haber ocurrido necesariamente así, especialmente si se toman en cuenta los factores mencionados antes. En el primer libro de Samuel leemos que este profeta “recitó... al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro”, el cual guardó delante del Señor (10.25). ¿Cuáles eran estas “leyes del reino”? Podemos suponer que se trataba de una legislación incipiente de las leyes que habrían de regir a la naciente monarquía. ¿Y qué fue de ellas? Tal vez a estas y a otras leyes posteriores se refiera la frase “el libro de las crónicas de los reyes”, al que el texto bíblico hace tan frecuente referencia pero del cual no sabemos mucho.
Lo que sí es posible decir es que, al parecer, con esta naciente monarquía dio comienzo una actividad literaria nunca antes conocida en Israel. Que esto pudo haber sido así lo corrobora el hecho de que, a partir del reinado de David y Salomón, se desarrolló la escritura a nivel profesional, y en manera que personajes como Seraías, Seva, Sebna y Mesulam reciben el título de “escribas o soferím” (2 S 8.17; 20.25; 2 R 18.18,37; 19.2; 22.3). Se considera que tal actividad fue en aumento, y así parece señalarlo el texto bíblico cuando dice que, durante la caída de Jerusalén (587 A.E.C.), Nabuzaradán se llevó a Babilonia, entre muchos otros cautivos, al “principal escriba del ejército, que llevaba el registro de la gente del país” (2 R 25.19). Los acontecimientos mencionados tuvieron lugar durante el período llamado pre-exílico, es decir, antes de la caída de Jerusalén y del cautiverio en Babilonia (587-540 A.E.C.), y pueden enmarcarse dentro de un espacio temporal que se remonta a los siglos XII-X A.E.C. Es importante señalar lo anterior para determinar, hasta donde es posible hacerlo, el desarrollo cronológico de la escritura y, por ende, de la formación del texto bíblico que llamamos Antiguo Testamento.
B) La evidencia arqueológica. Los primeros escritos del Antiguo Testamento parecen haber sido recogidos en la antigua escritura fenicio-hebraica, de la que se han derivado prácticamente todos los alfabetos conocidos. Evidencia de esta escritura es el abecedario de Izbet Sartah, hallado en 1974 y fechado en los siglos XII-XI A.E.C., el cual constituye el ejemplo más antiguo de la antigua escritura hebrea. Este abecedario es más antiguo incluso que el calendario de Gezer (siglo X A.E.C.) y que la piedra moabita (siglo IX A.E.C.), aunque los antecedentes de esta escritura pueden remontarse varios siglos atrás y hallarse en la llamada escritura sinaítica, que a partir de las inscripciones encontradas en las minas de Serabit el-Hadem el célebre arqueólogo William F. Albright fechó hacia el siglo XV A.E.C.. Hay que hacer notar, sin embargo, que el texto del Antiguo Testamento que hemos recibido está escrito en lo que se conoce como escritura cuadrada, escritura aramea o hebreo judaico, que comenzó a usarse después del cautiverio en Babilonia. Tal vez fue, entre otras cosas, este cambio de escritura lo que habrá originado el llamado cisma judeo-samaritano, pues mientras que los samaritanos mantuvieron la Torá, en la antigua escritura fenicio-hebraica por considerar que tal escritura preservaba el antiguo texto tradicional con mayor pureza, los judíos por su parte adoptaron la escritura aramea porque, según entendían, ésta existía ya antes del destierro y Esdras, el “escriba versado en los mandamientos del Señor” (Esd 7.11), la había reintroducido.
DESARROLLO DEL TANÁJ
Se entiende por Tanáj el conjunto de libros sagrados que la comunidad judía agrupa en tres secciones principales denominadas Torá, los Neviím y los Escritos, y que en el ámbito cristiano constituyen lo que se conoce como Antiguo Testamento. El nombre Tanáj proviene del acrónimo que forman las consonantes iniciales de los nombres de estos tres grupos de libros: Torá, Neviím y Ketuvim, es decir, La Ley, los Profetas y Escritos.
A. La Ley y los Profetas. A partir de la salida de Egipto y hasta el retorno del exilio babilónico fue desarrollándose en el seno de Israel un cuerpo de escritos que llegó a ser conocido como la Ley y los Profetas (Mt. 5.17-18; 7.12; 11.13; 22.40; 17.3-5). Aunque su desarrollo y formación abarca varios siglos, en lo que sigue se intentará ofrecer una visión esquemática de su proceso histórico.
LA REFORMA DE JOSÍAS
Al ver el orden presente de los varios libros del Antiguo Testamento, el lector promedio tiende a pensar que el primer libro que se escribió fue Génesis, que el segundo fue Éxodo, y el tercero, Levítico, y así sucesivamente, hasta llegar al libro del profeta Malaquías. Tal percepción tiene un valor práctico, aunque pronto resulta evidente que carece de sustento. Es innegable, por supuesto, que en algún momento deben haber surgido los primeros documentos veterotestamentarios, aunque a estas alturas resulta poco menos que imposible decir cuáles fueron estos documentos, y cuándo y dónde fueron escritos, y por quién. No obstante esto, hay un dato que puede servirnos de brújula.
En los días de Josías, rey de Judá (640-609 A.E.C., y más concretamente en el año 621), tuvo lugar una impresionante reforma religiosa a partir del hallazgo del «libro de la Ley» (2 R 22: 3,8.). Puesto que el término “Ley” ha sido la traducción tradicional de Torá, palabra hebrea que en realidad significa “enseñanza o instrucción” y que se asigna generalmente a los primeros cinco libros de la Biblia, es decir, al Pentateuco, resulta natural que el lector promedio concluya que, en efecto, la ley hallada en ese tiempo era el Pentateuco. Pero el texto bíblico no dice esto, por lo menos no de manera explícita. Lo que sí dice es que, además de ordenar la destrucción de los ídolos de otros pueblos, Josías ordenó celebrar la Pascua porque ésta no se había celebrado “desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel” (2 R 23.22).
La mención de la Pascua, que conduce a establecer una relación directa entre la reforma de Josías y cuatro de los cinco libros del Pentateuco que hacen referencia a esta práctica ritual, ha hecho que los estudiosos convengan en que existe una innegable relación entre por lo menos el libro de Deuteronomio y la reforma de Josías, también conocida como reforma deuteronomista. Más aún, es un hecho reconocido que el carácter y estilo de Deuteronomio predomina en el pensamiento y la literatura del Antiguo Testamento, como puede constatarse en libros tales como Josué, Jueces, Reyes y Jeremías. Lo anterior significa que el texto de la ley hallada en los días de Josías puede ser el antecedente más antiguo del texto del Antiguo Testamento. Significa también que a partir de éste fue generándose lo que hoy conocemos como Pentateuco.
EL EXILIO BABILÓNICO
El segundo libro de los Reyes (25.1-21) y el libro del profeta Jeremías (39.1; 52.3) nos narran la caída de Jerusalén y el destierro masivo de sus habitantes a Babilonia, a manos del rey Nabucodonosor, en el año 587 A.E.C. Este destierro duró más de cuarenta años y llegó a su fin cuando Ciro de Persia hizo su aparición en el escenario histórico en el año 540 A.E.C. El libro de Esdras (1.1-4) y el segundo libro de Crónicas (36.22-23) nos dicen que Ciro mismo emitió un decreto que autorizaba a los judíos a volver a Jerusalén y reconstruir la ciudad. Esto ocurrió en el año 538 A.E.C. Por lo general se piensa que en Babilonia el pueblo judío sufrió su cautividad en condiciones infrahumanas y en medio de nostálgicas añoranzas (Sal 137.1-6), lo cual es en gran medida cierto. Pero verdad es también que algunos de ellos, si no todos, gozaban de ciertos privilegios y de relativa libertad, e incluso llegaron a ocupar puestos importantes en el reino, como el texto bíblico mismo lo corrobora (2 R 25.27-30; Jer. 29.4-10; 52.31-34; Ez. 8.1; 12.1-7; Neh. 1.11; Is. 55.1-2).
Fue durante este período, esencialmente triste en la historia de Israel, cuando surgieron insólitas joyas literarias como los libros de Ezequiel y de Isaías de Babilonia, grandes profetas y poetas israelitas. Con esta literatura surgió, al mismo tiempo, una visión renovada del pacto sinaítico (Jer. 31.27-40), el cual Dios establecería con un nuevo pueblo (Ez 36-37). Fue durante este período cuando se recobraron una visión y una práctica renovadas del culto al Señor (Lv 17—26). Fue también durante este período cuando, de alguna manera, nació un pueblo nuevo, el judaísmo, producto de los dos conjuntos de textos que este pueblo nuevo reconocía como palabra de Dios. Tales textos eran la Ley (Torá), que el sacerdote Esdras leyó «en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender» (Neh 8.3ss), y los Profetas (Neviím). Este binomio literario habría de prevalecer como palabra de Dios hasta el primer siglo (cf. Mt. 5.17-18; 7.12; 11.13; 22.40; 17.3-5).
B. Los Escritos. A la vuelta del destierro, y probablemente como resultado del choque cultural entre la comunidad judía y su entorno geopolítico, fue cobrando fuerza entre la comunidad judía, una corriente de pensamiento que, aunque sin duda presente en siglos anteriores (Jue 9.7-15; 14.14, 18; Pr 25.1), fue consolidándose durante el llamado período helenista. Este momento filosófico y literario en el contexto de Israel es conocido como la corriente sapiencial, cuya rica producción literaria habría de quedar finalmente recogida como resultado del llamado Concilio de Yamnia (véase más abajo, «Canonización del Tanáj»). A continuación, un breve repaso de este período.
EL PERIODO HELENISTA
En el año 336 A.E.C. un joven príncipe macedonio inició una impresionante carrera militar que, en el lapso de diez años, lo llevó a extender su dominio desde los Balcanes hasta la ribera occidental del río Indo y el norte de África. Este joven era Alejandro de Macedonia, mejor conocido como Alejandro Magno. Su hegemonía fue no sólo militar sino también cultural y lingüística, ya que su lengua materna, el griego, llegó a ser la lingua franca de los pueblos por él subyugados, y la cultura griega se convirtió en el modelo a seguir. Uno de los grandes legados del reinado de Alejandro fue la fundación de Alejandría, ciudad famosa por su vasta biblioteca y por el ambiente cultural que en ella prevalecía. En esta ciudad, situada en la ribera occidental del delta del Nilo, se estableció una colonia judía que hizo honor al elevado nivel cultural de la ciudad. Una de las grandes contribuciones de esta comunidad fue su amplia producción literaria, la cual incluyó la traducción al griego de la Torá y los Profetas, así como de otros libros que circulaban entre la comunidad judía, lo mismo en Israel que en Alejandría. Con el tiempo, algunos de estos libros llegarían a formar un nuevo grupo, el cual llegó a ser reconocido como escritura sagrada y recibió el nombre de Escritos (Ketuvim). Fue así como llegó a conformarse el Tanáj, es decir, los tres grupos de libros que constituyen el Tanaj o la Biblia Hebrea, tal como hoy día lo conocemos: Torá, Neviím, Ketuvim.
CANONIZACIÓN DEL TANÁJ
En las líneas anteriores se ha esbozado a grandes rasgos la historia de la formación del Antiguo Testamento. Aquí se propondrán las posibles razones que condujeron a su formación.
La Torá: Es probable, como se ha señalado, que la reforma de Josías haya contribuido al reconocimiento y cuidadosa transmisión posterior de la Torá como la palabra de Dios. Es probable también que la experiencia del destierro babilónico haya contribuido a fortalecer esta visión de la Torá, ya que un pueblo que lo había perdido todo (templo, rey, nación y libertad) sin duda encontró en la observancia de la Torá el mantenimiento de su identidad como pueblo. Puede asegurarse que, tanto durante el destierro como a la vuelta de éste, el reconocimiento y la observancia de la Torá como la palabra de Dios hicieron del pueblo judío una comunidad nueva y un pueblo más firme que nunca en su fe.
Los Neviím: Los libros de Esdras y Nehemías nos hablan de las pugnas y abierta lucha que los judíos debieron librar constantemente contra los samaritanos quienes, entre otras cosas, no reconocían más escritos sagrados que la Torá de Moisés. Es probable que, ante la recalcitrante postura samaritana, la comunidad judía no sólo haya afirmado su fe y reverencia por la Torá como escritura sagrada, sino que hizo extensivo tal reconocimiento a los libros de los Profetas.
Los Ketuvim: Las pugnas entre la comunidad judía no terminarían allí. Con el surgimiento del cristianismo, y ante el uso que los primeros mesiánicos (por supuesto judíos) hacían de las escrituras hebreas traducidas al griego para probar que Yeshúa de Nazaret era el Mesías prometido (la traducción griega del término hebreo Mashíaj es precisamente Kristos), el Sanhedrín reunido en Yamnia (o Yabné) hacia finales del siglo I E.C. optó por desautorizar la versión griega de las escrituras hebreas. Uno de los criterios que el Sanhedrín estableció para determinar qué libros eran escritura sagrada y qué libros no lo eran, fue precisamente el lenguaje: los que estaban escritos en hebreo fueron reconocidos como Escritura Sagrada; los que estaban en otra lengua no fueron reconocidos así. Tal razonamiento automáticamente desautorizó a la versión griega de las escrituras hebreas, la cual llegó a formar, junto con otros libros, lo que hoy se conoce como Versión Griega del Antiguo Testamento, o Septuaginta (LXX).
A partir del llamado Concilio de Yamnia, el Tanáj quedó constituido de la siguiente manera:
Ley: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
Profetas: (anteriores) Josué, Jueces, 1-2 Samuel, 1-2 Reyes; (posteriores) Isaías, Jeremías, Ezequiel, y (profetas menores) Los Doce.
Escritos: Salmos, Job, Proverbios, Jamesh Megillot (Rut, Cantares, Eclesiastés, Lamentaciones, Ester), Daniel, Esdras-Nehemías, 1-2 Crónicas.
EL TEXTO MASORÉTICO
A. El texto de Ben Asher. El texto tradicional del Antiguo Testamento que ha llegado hasta nosotros se conoce como Texto Masorético. Su nombre proviene de la palabra hebrea mesoráh, que significa “tradición, transmisión”, ya que fueron precisamente los llamados masoretas, o «portadores de la tradición», los que se encargaron de la preservación y transmisión del texto del Antiguo Testamento a través de los siglos. Si bien pueden documentarse varias corrientes de tradición, dos son las escuelas principales que se ocuparon de la preservación y transmisión del texto hebreo, a saber, la Escuela Babilónica y la Escuela Palestinense. Aunque con sus propias particularidades, estas dos escuelas no sólo se ocuparon de la escrupulosa transmisión del texto sino también de su interpretación, para lo cual desarrollaron ciertos signos diacríticos con valor vocálico que, anotados en la parte superior o inferior del texto consonantal, determinaban la lectura correcta o más generalmente aceptada de cierta palabra. Por ejemplo, en casos como la secuencia consonantal ZKR, esta vocalización determinaba si la lectura correcta debía ser Zeker, “remembranza”, o Zakar, “varón”.
Tal vocalización tuvo un desarrollo lento y tardío, que históricamente puede remontarse a la Edad Media. Con el tiempo, este sistema de vocalización fue depurándose hasta llegar a lo que se conoce como Puntuación Tiberiana, y que es la que ha prevalecido, como todo estudiante de hebreo puede constatar. Esta puntuación tuvo su auge entre los siglos VIII-X D.E.C., y está ligada a la familia masorética de Ben Asher. Fue precisamente un notable miembro de esta familia de masoretas, Aarón Ben Moshe Ben Asher, quien produjo una edición completamente vocalizada y acentuada, y que constituye la base de las ediciones modernas del Tanaj hebreo.
Hay cuatro manuscritos hebreos que se consideran textos de Ben Asher. Uno es el códice del Cairo, que recoge a los Profetas (anteriores y posteriores) y que puede fecharse hacia fines del siglo IX D.E.C.; otro es el códice de Alepo, fechado hacia la primera mitad del siglo X pero destruido, junto con la sinagoga Sefardita en que se encontraba, durante los combates que se libraron en Siria en 1949; otro es el manuscrito 4445, que se encuentra en el Museo Británico y que abarca de Génesis 39.20 a Deuteronomio 1.33, y finalmente el códice de Leningrado, que se completó en el año 1008 D.E.C. y que ha sido la base de las tres ediciones de la Biblia Hebraica, preparada por Rudolf Kittel, lo mismo que de la Biblia Hebraica Stuttgartensia, publicada por la Sociedad Bíblica Alemana.
B. El texto de Ben Neftalí. Otra familia masorética que merece ser mencionada es la de Ben Neftalí, aun cuando su obra no sea del todo conocida. Al parecer los manuscritos conocidos como Erfurt 1, 2 y 3, que pueden fecharse entre los siglos XI-XIV, tienen la obra de Ben Neftalí como su base textual. También se sabe que el sistema vocálico de Ben Neftalí es muy parecido al de Ben Asher, con divergencias menores, y que el gran maestro judío Maimónides no consideró que el texto de Ben Neftalí pudiera competir en calidad con el texto de Ben Asher.
C. Otros textos. A partir del siglo XI han surgido otros textos del Tanaj que combinan el texto de Ben Asher con el de Ben Neftalí. Además de los manuscritos de Erfurt, ya mencionados, está el códice de Reuchlin (1105), que contiene los Profetas; el texto de Jacob Ben Jayim (1524), el texto hebreo que aparece en la Biblia Políglota Complutense (1520), y las ediciones políglotas de Amberes (1569-1572).
LOS ROLLOS DE QUMRÁN
A partir de 1947, año en que fueron descubiertos en las cuevas de Qumrán los rollos conocidos como del Mar Muerto, la noción de una transmisión textual altamente escrupulosa ha resultado debatible. Si bien es cierto que los textos de Qumrán han sido fechados aproximadamente un siglo antes de la era cristiana, lo que nos lleva unos mil años antes del texto de ben Asher, y si bien después de ser cotejados se ha podido corroborar una transmisión textual fundamentalmente cuidadosa, también es cierto que esta transmisión textual no parece haber sido tan rígida ni tan uniforme como se pensaba. En primer lugar, estos rollos nos remiten a los días del texto consonantal, lo que obliga a los estudiosos a reconsiderar la vocalización masorética. Por ejemplo, en el Salmo 100 la lectura tradicional «porque él nos hizo, y no nosotros (a nosotros mismos)» revela que la palabra hebrea lo’, que se traduce como «no», pudo resultar de una percepción equivocada de la palabra hebrea lo, que suena igual pero que significa “de él”.
Y así, la lectura de esta línea en Q (abreviatura de Qumrán) es “porque él nos hizo, y de él nosotros (somos)”. En segundo lugar, hay en Q divergencias con respecto a TM en la división de los párrafos. Además, siendo como es Q un texto muchos siglos anterior a TM, usa la llamada escritura plena, donde las llamadas consonantes vocales cumplen la función de la tardía vocalización masorética, lo cual es entendible, ya que ésta no existía en aquellos tiempos. Los rollos de Qumrán revelan también dos tradiciones marcadamente distintas en el proceso de copiar los textos, una de ellas más apegada a lo que posteriormente sería la norma textual rabínica. Esto es notable en un mismo libro, por ejemplo, en el rollo de Isaías (1-33; 34-66), que es uno de los más estudiados.
LA VERSIÓN SEPTUAGINTA
En párrafos anteriores se ha hecho mención del llamado Concilio de Yabné, donde el Sanhedrín de esa ciudad dejó establecido el canon hebreo del Tanaj. Sin embargo, como resultado de esa decisión surgió otro canon del Antiguo Testamento, al que por razones prácticas llamaremos canon griego. Ya se ha dicho que la comunidad judía de Alejandría tradujo al griego los textos de la Torá y los Profetas, junto con otros textos que ya por entonces circulaban entre los judíos pero que aún no formaban un corpus reconocido. Entre esos textos se encontraban los libros que después de Yabné llegarían a ser conocidos como Escritos (Ketuvim), y también otros que, por no contar con una contraparte hebrea, quedaron excluidos del canon hebreo; estos fueron llamados los Sefarím Jitzoním (Libros externos) o también libros Apócrifos que se traduce (escondidos, ocultos), por razones de no conocer con certeza a sus autores y el idioma en que realmente escribieron.
Los más conocidos son Tobit, Judit, 1 y 2 Macabeos, Eclesiástico, Sabiduría, Baruc, el llamado Ester griego, y algunos fragmentos adicionales al libro de Daniel, aunque no debe pasarse por alto el hecho de que hay en esta versión otros libros, a saber, 1 Esdras, la Carta de Jeremías, 3 y 4 Macabeos, Odas y los Salmos de Salomón. Todos estos libros, más los libros presentes en el Tanáj, han quedado recogidos en la versión griega del Antiguo Testamento conocida como Septuaginta (LXX), edición de Alfred Rahlfs. La importancia de LXX no puede minimizarse. Como traducción de los textos hebreos es de gran utilidad para reconstruir el posible original hebreo cuando éste no es del todo claro. Además, desde la perspectiva cristiana, es un hecho que la iglesia primitiva hizo de LXX su primera Biblia. De esto dan constancia las numerosas citas del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento griego, la mayoría de las cuales son citas directas de LXX. Es necesario recalcar también la antigüedad de LXX, ya que antes del hallazgo de los rollos de Qumrán fue LXX la versión que representaba un texto del Antiguo Testamento, muchos siglos más antiguo que el texto Masorético.
Debe hacerse notar, sin embargo, que el texto de LXX está integrado por varias versiones, algunas más literalistas que otras, las cuales han quedado recogidas en la edición de Rahlfs, ya mencionada. Destacan entre ellas las siguientes:
A. La versión de Aquila: Como resultado del rechazo de LXX por parte de la comunidad judía, y de la adopción de ésta por los judíos creyentes en Yeshúa, hacia fines del primer siglo un prosélito judío llamado Aquila tradujo los textos hebreos al griego ciñéndose a éstos lo más literalmente posible. Tan literal resultó esta versión que sólo es posible entenderla si se retraduce al hebreo.
B. La versión de Teodoción: Poco es lo que se sabe de este personaje, que al parecer revisó un texto anterior al de Aquila, y que fue ampliamente usado y difundido. El estilo de Teodoción es más fluido que el de Aquila, y su influencia en la literatura apocalíptica es innegable, ya que llegó a ser la versión oficial del libro de Daniel (como puede verse en la edición de Rahlfs), y es además frecuentemente citada por el autor del Apocalipsis.
C. La versión de Símaco: De este personaje se sabe que era un ebionita de fines del segundo siglo. Su versión es menos literalista que las dos anteriores, e incluso raya en lo parafrástico, aunque en no pocos casos contribuye a dilucidar el texto hebreo. Esto merece una mención especial a la luz de las más recientes teorías de traducción, ya que a diferencia de las otras dos versiones mencionadas Símaco centra su interés más en el lector potencial que en el texto fuente.
PALABRAS FINALES
Lo anterior dista mucho de agotar el tema. Es apenas una visión panorámica de una historia larga y abundante en múltiples peripecias, en las que no ha faltado el espíritu de controversia. Aquí se han señalado apenas algunos aspectos técnicos, que poco aportarán a los especialistas pero que esperamos abran nuevas rutas y sugieran algunas pistas para aquellos lectores que quieran ahondar en el tema. Debiera ofrecerse alguna bibliografía, pero tal vez sea mejor simplemente sugerir, a quienes deseen mayores lecturas, que acudan a los diccionarios bíblicos existentes, donde hallarán artículos más específicos y amplias bibliografías en torno a cada tema allí tratado. Cabe recomendar aquí la lectura del Prefacio a la Biblia Hebraica Stuttgartensia (pp. XXVII-XXXVI) y el texto clásico Der Text des Alten Testaments, de Ernst Würthwein (1973), del que hay traducción al inglés (The text of the Old Testament, tr. Erroll F. Rodees, 1979, 1981).
Roberto Ayala
shalom aleikhem a ud que hashem por medio de nuestro mashiaj yeshua lo bendiga y lo acompañe y le de... read more
on Introducción al Judaísmo Mesiánico